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Jueves 17 de Abril de 2014

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Sabor a Sao Paulo, la ciudad brasileña más gourmet

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Sao Paulo

Escribe Carlos Maribona

Es una de las ciudades con mayor concentración de bares y restaurantes del mundo. Es una ciudad con enorme interés gastronómico. Y no porque albergue la abrumadora cifra de más de 13.000 restaurantes y otros tantos bares sino porque su nivel es más que respetable. 

Por la brecha abierta por el pionero Alex Atala está entrando una generación de nuevos cocineros que han entendido a la perfección por dónde van los caminos de la nueva cocina: técnicas modernas aplicadas a los productos de la tierra y al rescate de la cocina tradicional, y elaboraciones sencillas. Toda la riqueza de la despensa de Brasil, frutas y verduras increíbles, tubérculos maravillosos, pescados de mar y de río apenas conocidos o carnes de sabor intenso, están ahora en las mesas de los mejores restaurantes.

Alegría en el gasto

Para apoyar ese importante desarrollo gastronómico y para mostrar a los brasileños el momento de la cocina española, el salón Millesime se trasladó a Sao Paulo. Los más destacados representantes de la vida empresarial y social paulista estuvieron presentes en las tres jornadas celebradas. Y es que hablamos de la ciudad del mundo con más helicópteros y aviones privados. De la que vende en sus tiendas más productos de lujo que en ningún otro lugar. Cierto que entre sus quince millones de habitantes hay tremendos índices de pobreza, pero también hay muchos millonarios y una importante clase media emergente que abarrotan restaurantes y bares todos los días de la semana. Un gran restaurante como Figueira Rubaiyat puede dar de comer hasta a 1.500 comensales al día.

En Millesime, la delegación española fue numerosa. Primeros espadas como Sergi Arola y Sergio Torres (ambos con restaurantes en Sao Paulo), Paco Roncero, Dani García, Pedro y Marcos Morán, Enrique Martínez, Xosé Cannas, Pepe Solla, Marcelo Tejedor y los cocineros de los Paradores de Alcalá de Henares, de Cangas de Onís y de Málaga. Todos con sus respectivos equipos. Además, en el salón podían probarse productos españoles: aceites, cervezas, caviar o jamón. Y vinos de varias bodegas, porque en Sao Paulo hay un gran mercado.

Lo fundamental de Millesime son las cenas. Cada mesa, de ocho plazas, se vendió a más de 5.000 euros. Tres cenas, servidas cada día por un equipo distinto. Cuatrocientos comensales cada noche. Y un amplio equipo de sala comandado por Paco Patón. De los platos preparados destacaron la versión de la ensalada Waldorf (con gelatina de manzana, helado de apio, crema de gorgonzola y nueces caramelizadas), de Helena Rizzo; la conocida crema de mandioquiña con caviar de sagú, de Sergio Torres; el solomillo de cerdo en escabeche, de Enrique Martínez; el pulpo a la brasa, de Sergi Arola; la raya con mandioquiña de Alex Atala; la ostra con caldo de ceviche de Dani García; y, por supuesto, la fabada de los Morán, que arrasó entre la colonia española. Pedro y Marcos Morán presentaron su atractiva propuesta gastronómica para el centro Niemeyer de Avilés.

Aquí se encuantra el mayor número de restaurantes japoneses del mundo

Pero un viaje a Sao Paulo da también para conocer restaurantes como el Figueira Rubaiyat, que tiene su sucursal en Madrid, templo para carnívoros; como Kinoshita, considerado el mejor japonés en la ciudad del mundo con más restaurantes japoneses; como Mocotó, con su contundente cocina popular del nordeste del país; o como el nuevo Dalva e Dito, donde Alex Atala, el mejor cocinero brasileño, ofrece cocina tradicional, la de las abuelas.

En la calle

Tiempo también para visitar mercados como el callejero de los jueves en Barón de Capanema o el impresionante Mercado Municipal, ambos un espectáculo de aromas y colores con sus frutas y verduras, sus especias, sus productos tradicionales y sus puestos para probar los populares pasteles salados rellenos o los bocadillos de mortadela. Tiempo para catar cachazas solas o en deliciosas caipirinhas con frutas recién exprimidas. Para degustar atolados (carne cocida, luego dorada en el horno) y escondidinhos de carne seca, uno de los ingredientes habituales en la cocina brasileña. Para comprobar que el arroz, junto a los frijoles (feijaos) y la farofa (harina de mandioca) son los alimentos más frecuentes en las mesas populares. Para probar raíces del Amazonas y pescados de sus ríos, como el pirarucú, el pez de agua dulce más grande del mundo.Y, también, sus postres hipercalóricos: desde helado de melaza hasta flanes de coco y tapioca.(ABC.es)

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