Nuevas formas de alojamiento van ganando terreno frente a la oferta tradicional, sea por precio, por mayor contacto con la cultura, por el tiempo de estadía que buscan también enriquecer la experiencia turística.

 


Perú se ha convertido en uno de los puntos turísticos más visitados en Latinoamérica. Algunas de las muchas razones incluyen sus innumerables atractivos turísticos -que no solo se remiten a lo histórico-, sus fiestas tradicionales, su gastronomía.

Basta con dar una mirada a las nominaciones de la 26° edición de los World Travel Awards en el que Perú sobresale con 47 nominaciones que incluyen los mejores destinos de aventura, natural, cultural, gastronómico, playas, avistamiento de ballenas, negocios, ciudad destino, cruceros, Mejor Oficina de Turismo de Sudamérica (Promperú), entre otros.

Por si lo anterior no es suficiente, según cifras dadas recientemente por el gobierno, durante 2018, el turismo receptivo generó casi 5000 millones de dólares en divisas, un 7 por ciento más que en 2017.

Para el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), las cifras en 2017 se ubican en más de 8000 millones dólares en divisas, es decir el 3,8 por ciento del PBI, superando a Argentina, Uruguay, Chile y Brasil. El total del sector suma más de 20 000 millones de dólares, es decir, el 9,8 por ciento del PBI.

Hospedajes alternativos

Tomando en cuenta lo anterior, elegir alojamiento es un factor clave para sacarle mejor provecho al viaje. Actualmente, esta oferta se ha ampliado más allá de lo tradicional.

Entre la nueva oferta se encuentran los hoteles boutique. Estos son alojamientos con pocas habitaciones, servicio especializado, infraestructura con personalidad propia, y que ofrecen una experiencia única, como el hotel Titilaka, ubicado en la misma orilla del lago Titicaca. En Lima están La Quinta y Huaca Wuasi en Miraflores, y el Hotel B en Barranco.

                   Vista desde terraza del hotel Titilaka en Puno (Foto: Titilaka.pe)

Para los más aventureros está el Skylogde Aventures Suites, ubicado en el Valle Sagrado, que ofrece habitaciones colgantes transparentes, suspendidas a 400 metros de altura. También el Pariacaca Camp, un ecoalbergue ubicado en San José de Chorrillos (Cieneguilla, Lima), en donde además de alojarse en domos, se puede practicar trekking, canopy y hacer fogatas.

Finalmente, se tiene el Treehouse Lodge. Entre sus atractivos se encuentran los alojamientos (treehouses) ubicados en lo alto de los árboles amazónicos de Iquitos, muy cerca de la reserva nacional Pacaya-Samiria.

En Treehouse Lodge se puede apreciar la naturaleza amazónica en todo su esplendor (Foto: Treehouse Lodge).

Airbnb también va tomando fuerza en el país. Esta plataforma ofrece alquiler de inmuebles, generalmente en casas particulares. Se estima que hay cerca de 8000 anfitriones registrados en el Perú que ofrecen cuartos privados y compartidos, departamentos y casas completas.

No podemos dejar de lado a las propuestas para los flashbackers y backpackers, ideales para viajeros que huyen de la convencionalidad, y buscan además mejores precios. Este tipo de alojamientos ha ido creciendo y posicionado en el canal Horeca. Los más conocidos son: Pariwana, Flying Dog Hostels, Red Llama Eco Hostel, Dragonfly Hostels, Ecopackers.