Indecopi concluye: conocida marca Vargas no es pisco

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“bidestilado” de Rotondo, al que se le canceló el permiso para usar la DO y que originó severas sanciones a Wong y Tottus por venderlo.

Informe especial de Manuel Cadenas Mujica

“Este verano te sorprenderás”, reza la promoción de “pisco” Vargas en su página de Facebook, promoción que se aúna a su bombardeo promocional durante la campaña de fin de año. Y es que, sin duda, se trata de una de las marcas más conocidas y de mayor recordación en el mercado local y extranjero. Sin embargo, en una decisión histórica para la bebida de bandera del Perú, la Comisión de Signos Distintivos del Indecopi declaró fundada la acción por infracción de los derechos de propiedad industrial iniciada de oficio contra la bodega que lo produce por usar indebidamente la denominación de origen pisco. Vale decir, señaló que lo que vendía como pisco, sencillamente no lo era. {jathumbnail}{jathumbnail off}

Sin duda, es una decisión sin precedentes en los anales del pisco, pero lejos de provocar la sorpresa que esperaban en su promoción, produce más bien cierto alivio en el sector de amantes del fino espirituoso peruano, puesto que a pesar de la gran popularidad de Vargas –alcanzada durante los años de crisis del sector pisco– se tenía por cierto que su mala calidad era directamente proporcional a la enorme inversión publicitaria desplegada en los últimos tiempos de boom pisquero, cuando le salió al paso una gran competencia de buenos piscos.

Al describir su fallo, fechado el 9 de octubre de 2014, la Comisión de Signos Distintivos del Indecopi, además de declarar fundada la acción por infracción, determina sancionar a Agrícola Viña Vieja Viña Santa Isabel SAC (titular del pisco Vargas, Pisco Puro No Aromático, Certificado N° 021) con una multa ejemplarizadora de diez unidades impositivas tributarias. También le prohíbe usar indebidamente la denominación de origen pisco en los productos que no cumplan con lo que determina la norma vigente, esto es el Reglamento de la Denominación de Origen Pisco; y finalmente dispone iniciar de oficio la acción de cancelación de la autorización de uso de esta denominación de origen.

Así, “pisco” Vargas ya no podrá seguir llamándose pisco.

CÓMO SE DESTILÓ ESTE CASO

Como hemos dicho, era vox populi entre los entendidos –uno de ellos el reconocido periodista especializado argentino Gastón Regnier, director de la revista Bar&Drinks, quien en 2008 se quejaba de que solo esa marca ingresase a su mercado (revista Dionisos, año 2008)– que las características de Vargas distaban mucho de los rasgos propios de un pisco que merezca ese nombre. La noche del jueves 18 de junio de 2009, en las célebres Noches de Cata, un panel encabezado por los catadores, sommeliers y especialistas en pisco Gladys Romaní, Lucero Villagarcía, Arturo Inga y Livio Pastorino, cató a ciegas una muestra comercial de Vargas, bajo estándares internacionales, y señaló lo siguiente:

Nariz: De primera impresión, químico, verdura cocida, los defectos impiden apreciar la tipicidad.

Boca: Primera impresión, picor, químico, verdura cocida, aguachento, amargor final, hidrolizado, persistencia nula, atípico, desequilibrado.

Comentario de los Especialistas: Un pisco N. D.

Puntaje Noches de Cata del 1 al 100 = N.D. puntos.

Puntaje de acuerdo al esquema de apreciación de la OIV: ND.

Sin embargo, en un contexto de adulteración campeante y falta de regulación en el pisco, a Vargas no le entraban balas. Hubo que pasar otros cuatro años para que Indecopi se animase el 26 de agosto de 2013 a “efectuar la verificación y/o compra de productos elaborados por Agrícola Viña Vieja Santa Isabel SAC, en los que se use, supuestamente, sin la autorización correspondiente, la denominación de origen pisco, en cualquiera de los locales de Makro Supermayorista SA, de la ciudad de Lima”, según relata la resolución 3021–2014/CSD–Indecopi, a la que tuvimos acceso en exclusiva (abrir para ver el expediente completo), diligencia que se realizó el 29 de agosto en Makro de Surco. {jathumbnail}{jathumbnail off}

Indecopi compró dos botellas rotuladas como “Pisco VARGAS PURO DE ICA”, una de medio litro (a S/. 15,99) y otra de 750 mililitros (a S/. 24,99), y procedió a remitirlas el 24 de septiembre de ese año al Servicio Nacional de Metrología del Indecopi, para que efectuase el análisis y evaluación correspondiente. El reporte técnico de ese laboratorio oficial, fechado el 14 de octubre siguiente y que tenemos a la mano, indica que se realizaron dos pruebas: organoléptica (cata especializada para comprobar que sensorialmente la muestra cumple con los requisitos de color, aroma y sabor característicos del tipo de producto evaluado) y fisicoquímica. En sus conclusiones, el laboratorio determinó: “el producto evaluado NO CUMPLE con los requisitos fisicoquímicos de acidez volátil, alcohol metílico, total de componentes volátiles y congéneres y el requisito organoléptico de sabor, establecidos en el Reglamento de la Denominación de Origen Pisco”.

LA DEFENSA DE VARGAS

Después de la opinión técnica, en enero de 2014 Indecopi ordenó abrir el expediente de denuncia de oficio por la presunta comercialización de productos que no cumplen los requisitos para llamarse piscos y el 10 de marzo inició la denuncia propiamente dicha, dándole plazo de cinco días a la bodega para hacer sus descargos.

Dieciocho días después, el 28 de marzo, Vargas contestó. Y en su defensa adujo siete argumentos: 1) que Indecopi no señala el tipo de infracción; 2) que la empresa no ha infringido las normas de propiedad intelectual; 3) que las muestras se enviaron al laboratorio oficial un mes después de haber sido compradas, lo que pone en duda el almacenamiento, conservación o integridad del producto; 4) que no consta que las muestras estaban selladas; 5) que si las muestras eran del mismo lote de pisco, los resultados debieron ser similares; 6) que ellos mismos han comprado sus muestras y han contratado “instituciones autónomas” para nuevos análisis; y 7), que la presencia de alcohol metílico puede atribuirse a la forma de elaborar pisco y no a la mala práctica o la intención de adulterar el pisco o transgredir su reglamento.

Como pruebas presentó un oficio del Gobierno Regional de Ica, que menciona que “pisco” Vargas es apto para el consumo humano, y copia del registro de inscripción del Consejo Regulador de la DO Pisco, entre otros documentos.

Indecopi respondió dos semanas después, desestimando los argumentos y respaldando los procedimientos y resultados del análisis en el Servicio Nacional de Metrología. Vargas no se dio por vencido y pidió una inspección a su bodega, también rechazada por una razón elemental: “Toda vez que las referidas muestras corresponderán a un producto distinto de los productos puestos en el mercado y cuyas muestras suscitaron la interposición de la presente denuncia, por lo que el resultado del análisis no será relevante para determinar la presunta infracción tramitada en este expediente”.

Por el contrario, Indecopi solicitó a Vargas que en un plazo de cinco días informe cuánto Pisco Vargas Puro del lote P02012 ha elaborado y cuánto ha comercializado, así como su stock actual. Según Vargas, solo había elaborado 667 litros, distribuidos en su totalidad (495 litros a Makro y 172 a otros clientes). Reportó como único stock 49,5 litros, retirados de Makro “hecho que demuestra nuestra preocupación por la calidad de nuestro producto y por el consumidor”. {jathumbnail}{jathumbnail off}

NO ES SU PRIMERA VEZ

¿Qué significa esta sanción que Indecopi ha impuesto a una de las marcas pisqueras más conocidas y promocionadas del mercado? El caso hay que leerlo a la luz de lo que sucede con la realidad de esta denominación de origen peruana.

Como han señalado en repetidas oportunidades las propias autoridades peruanas, la adulteración es uno de los más serios problemas que aquejan al sector. Al ser una denominación de origen –estatus que se ha defendido internacionalmente y que según las normas a las que el Perú está comprometido demandan una protección especial de la calidad del producto como garantía para el consumidor–, este problema lo pone en grave entredicho, sobre todo si se comercializa en los mercados externos. Vender gato por liebre en el mundo de las denominaciones de origen es un pecado mortal.

Los entendidos del pisco –que para llamarse tal debe ser de 100 por ciento uva pisquera– conocen que la adulteración toma varias vías. La más grosera es, sin duda, la adición de alcoholes de caña, perceptible claramente en una cata (ojo que hay productores de pisco que se ufanan de estar hoy mejor que antes, pues ya usan “al menos” 25 por ciento de uva pisquera). Pero hay otras más sutiles, como la que se realiza con el llamado “aguapié”, un aguardiente de orujo que se elabora fermentando primero las cáscaras de la uva (de desecho en el pisco) adicionando agua y azúcar, para después destilarlas. Eso permite a los productores inescrupulosos aumentar su producción y mejorar sus dividendos. Y el método más reciente es el de destilar la uva de mesa (no pisquera) llamada red globe y mezclarla con algo de pisco. Fuentes pisqueras indican que actualmente es la más difundida y extendida, pues esta uva se compra de los excedentes de exportación a precios irrisorios: el kilo de uva pisquera bordea los 2 soles, la red globe de desecho cuesta 10 céntimos.

Cuál haya sido el factor que determinó que ese producto de Vargas no sea pisco, no lo conocemos. Pero lo cierto es que no se trata de un hecho aislado, pues los mismos propietarios de Vargas son autores del famoso “Mosto Verde Bidestilado”, quebranta, torontel e Italia, que La Yema del Gusto destapó periodísticamente en junio de 2013: la dinastía chinchana Rotondo, acaudillada por Alfredo Rotondo. Dicho producto también transgredió flagrantemente el reglamento de la DO pisco, y el 16 de abril de 2014 Indecopi le canceló la autorización para usar la denominación de origen pisco (proceso que se ha iniciado de oficio por parte de Indecopi para el caso de Vargas, y en el del bidestilado está en apelación).

Aquella vez, los propios directivos de la bodega admitieron la falta y –de igual manera que con Vargas– anunciaron que retirarían el producto de circulación, aunque tardaron varios días en hacerlo, en el aeropuerto Jorge Chávez no lo hicieron (tuvo que mediar carta notarial del Consejo Regulador de la DO Pisco) y las mismas botellas aparecieron reetiquetadas en los mismos supermercados. Hecha la ley, hecha la trampa.

UNA SANCIÓN QUE TRAE COLA {jathumbnail}{jathumbnail off}

Pero aquello del bidestilado trajo cola. Tanto Wong como Tottus, los dos supermercados en los que se expendía y promocionaba el “pisco” de Rotondo, incluso con degustaciones para el público, se hicieron susceptibles de sendas sanciones de parte de Indecopi (expedientes 539854–2013 y 539853–2013, respectivamente). A Wong le correspondió dos unidades impositivas tributarias por la infracción contra la DO Pisco y media UIT más por no cumplir con brindar la información requerida por Indecopi oportunamente, para saber cuánto “bidestilado” había recibido y expendido. A Tottus le tocó una multa de doce IUT.

¿Por qué Indecopi aplicó esas sanciones a estos supermercados si ellos no elaboraron esos seudopiscos? Lo explica así en el expediente de Wong: “Siendo así, se establece que la denunciada ha comercializado un producto usando indebidamente la denominación de origen pisco, induciendo de esta manera a confusión a los consumidores. En este punto es importante precisar que si bien la denunciada puede no ser responsable de la elaboración y/o inclusión de la denominación de origen pisco en los productos materia de autos, incurre en la presente infracción por el hecho de comercializarlos, de conformidad con las normas contenidas en la Decisión 186 de la Comisión de la Comunidad Andina”.

Wong ha apelado. El caso de Tottus ya está en archivo. Pero hay más sanciones ejemplarizadoras, que ojalá le quiten las ganas a los inescrupulosos de seguir adulterando el espirituoso de bandera del Perú, sea con caña, aguapié o destilado de uvas no pisqueras. Es el caso de Viña Semorile, a quien Indecopi decidió inspeccionar el 2 de septiembre de 2013, en su local de Surco. El personal de la bodega no brindó las facilidades a los inspectores, pero estos igual adquirieron un galón de Pisco Acholado Viña Semorile, con factura, a 77 soles. La bodega recibió una sanción de 1 UIT por su negativa a brindar información y otra de trece UIT porque los resultados del examen del Servicio Nacional de Metrología arrojaron que no cumplía con los requisitos fisicoquímicos para llamarse pisco. Semorile intentó defenderse atribuyendo al trabajador que atendió la diligencia haber adulterado sistemáticamente su pisco, pero su argumento fue desestimado. El pago de la multa sigue pendiente.

La misma Semorile que según Industrial Wislan (otra empresa sancionada por Indecopi) es quien le vendía el producto que rotulaba y comercializaba como Pisco Acholado Cosecha Especial para Pisco Sour Wislan… tan especial que de acuerdo con la información que brindó a Indecopi el Consejo Regulador de la DO Pisco, se vendía a menos de ¡8 soles por botella! Por las mismas razones que a Wong y a Tottus, Wislan –quien también produce ginger ale y jarabes de goma– recibió 13 UIT de multa. {jathumbnail}{jathumbnail off}

CHICHARRÓN A LA ADULTERACIÓN

El propósito de las elevadas multas, ha señalado Indecopi en todos los casos, ha sido la disuasión. Es decir, un intento porque cese la adulteración en el mundo pisquero, lograr que los productores con pocos escrúpulos lo piensen mil veces antes de seguir echando mano de las prácticas que hemos reseñado con el fin de obtener mayor rentabilidad en un circuito comercial en el que, lamentablemente, el precio importa más que la calidad.

Esta tarea ha tomado un importante impulso desde el retorno de Ray Meloni a la conducción de la Oficina de Signos Distintivos del Indecopi, aunque valgan verdades todos estos casos fueron reportados en el uso de sus facultades –inexplicablemente aún recortadas– por el Consejo Regulador del Pisco, que preside Jaime Marimón. Lo importante, en todo caso, es que estos esfuerzos no queden ahí. La tarea es ardua, pero vale la pena: es secreto a voces que Vargas no es la única marca conocida con esas características. Descuidarla solo conseguirá que el pisco muera ahogado entre bidestilados y aguardientes de red globe.

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