A estas alturas de la vida, no voy a declararme fanático del pisco sour no más porque venga su fecha celebratoria, este primer sábado de febrero. Tampoco diré que soy su opositor. Pero eso no impide que no sepa apreciarlo como Dios manda.

 

Muy de cuando en cuando se me antoja uno. Lo preparo, lo pruebo, generalmente quedo satisfecho, porque se trata de un asunto difícil; anhelo el exacto equilibrio de dulzor y acidez, el carácter del pisco presente, el frescor puntual, la espuma consistente.

Uno es suficiente para mí.

En su elaboración, prefiero el azúcar blanco a los jarabes, aunque haya que hacer acrobacias en la participación de los ingredientes, porque una vez que el hielo está presente, el azúcar no se disuelve apropiadamente.

Un quebranta iqueño robusto, una negra criolla zalamera, una uvina olorosa, un acholado en que prevalezca el menos aromático; son mis preferencias. El shaker, no la licuadora. La copa de vino tinto para ser golosos.

El pisco sour se hace, preferiblemente, en shaker (Foto: Mary Sáenz)

Alguna vez dije que se trataba de “una joya peruana para llevársela puesta”. Pero los organizadores del Día del Pisco Sour de entonces no entendieron bien la propuesta.

Aquella vez habíamos soñado con elevarlo a un pedestal, convocar las mejores marcas de pisco para apreciar sus dotes de manera individual, dos delicatessen expresándose en contrapunto. Lo que quedó después de que nos desmantelen el proyecto a punta de peros fue un pálido reflejo con todos los vicios conocidos.

Me gusta lo que publica en su cuenta de Facebook el diligente bartender tacneño Freddy Mamani.

Sí: no es un festival de colores. Terrible distorsión de la creatividad no haber terminado de entender y dominar con maestría la fórmula original y dispararse en pos de toda clase de mezclas e intervenciones.

Por algo la palabra pisco antecede a la palabra sour. Quiere decir que el protagonista debe ser el destilado peruano, no los frutos, tubérculos o verduras que en un afán disparatado de notoriedad se le embutan al cóctel. Y el acompañante ha de ser un cítrico.

En ese sentido, es importante también lo que menciona la editora de LYG Disfruta Hoy, Mary Sáenz, en su cuenta de Facebook:

Tras ese recordatorio de los vicios antes mencionados, ojalá también la fecha se devuelva al sentido original de celebrar una tradición y una calidad en cada copa, no del festejo por el festejo mismo nada más. Salud.