Escriben: Manuel Cadenas – Mary Sáenz

En los últimos años, la preferencia gastronómica por productos con valor agregado se ha instalado en la cima de las tendencias de los consumidores. Sea por insumos, técnicas, orígenes, inclusiones o exclusiones, lo que se busca es ese plus que los diferencia de los productos comerciales. Los productos de LaCocina calzan perfecto con esa definición.


LaCocina es un pequeño emprendimiento familiar que llevan adelante Paola Neves y su esposo Juan Pablo Bernuy. Ellos se dedican a la elaboración salsas y ajíes, comida casera y panes sin harina, con recetas familiares transmitidas de generación en generación.

Sus productos no utilizan ningún tipo de colorantes, gluten, derivados lácteos, huevo o alérgenos como maní o frutos secos. Tampoco usan preservantes, por lo cual la fecha de caducidad –que se indica en cada frasco– suele ser corta.

En cuanto a salsas y ajíes, cuentan actualmente con cinco variedades, en presentaciones de 120 y 245 gramos, sus precios son razonables y se puede comprar en pack. En cada frasco se indica los ingredientes así también el grado de picante que va de “sin picante” a “picante extremo”.

Las salsas están elaboradas con un cuidado que se puede identificar desde la propia consistencia: no se observa una estratificación del producto y su parte líquida, que es lo que sucede en los productos “comerciales” cuando no se usan estabilizantes o en los productos naturales cuando el proceso no ha sido el apropiado.

Otro aspecto que habla de la cuidadosa elaboración es que cada una de las recetas resalta notoriamente las cualidades del insumo principal. No es, como suele suceder, un solo de sal o glutamato.

Por ejemplo, empezando por el más rotundo, el ají Carretillero que se presenta como “picante extremo” es una memoria muy bien lograda del típico acompañante de anticuchos y papas rellenas, con la potencia y aroma del rocoto y el frescor de la cebolla china. No se excede en la consistencia –que es el punto flaco de otras salsas que han querido recorrer ese camino–. Esta propuesta, además, es la que más vida útil tiene.

Ají Carretillero (picante extremo) s una memoria muy bien lograda del típico acompañante de anticuchos y papas rellenas.

En el otro extremo se encuentra el delicado Ají Confitado. Nadie se equivoque: no es dulce. Se llama así porque es producto de un largo proceso de caramelización para eliminar el picor e intensificar los sabores sin enfatizar el picante. Tiene más corta duración, pero es extremadamente versátil y sabroso.

Otros productos de la línea de salsas y ajíes de LaCocina, en boca de uno sus creadores –Paola–son: “El ají con hierbas y mi toque especial, riquísimo (picante moderado); ají de pollería, a mi estilo (picante regular); y rocoto con zanahoria y mi receta secreta (este es para los bravos, ¡pica bien!)”.

El plus de LaCocina es, por tanto, que se parece a la cocina de la casa.

 

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