Esta variedad viene estando de moda desde hace algunos años y su popularidad ha producido un aumento continuo en la superficie de sus plantaciones, ante todo en la zona de producción amparada por la DO Rueda, que se encuentra en Castilla y León, y que es una de las más clásicas y afamadas de esta región vitivinícola de España.

 

Escribe Dr. József Kosárka / Desde León, España especial para LYG

Con unas 13 500 hectáreas y un crecimiento en plantaciones de vid por 250 por ciento en la última década, en 2016 se recogieron alrededor de 110 000 de toneladas de uva, de las que el 87 por ciento ha correspondido a la verdejo: según noticias publicadas recientemente en la prensa regional, la superficie de viñedo inscrita en el Consejo Regulador alcanzará las 17 000 hectáreas en dos o tres años; esta fiebre por las plantaciones se instala tanto entre pequeños viticultores como grandes bodegueros.

En la zona de producción acogida a la DO La Mancha se la ha introducido hace relativamente poco tiempo; no obstante, la superficie plantada con esta viene creciendo de forma exponencial. En 2016 ya ha contaba con unas 3200 hectáreas de viñedo, que supone un aumento de más de 20 por ciento en cinco años.

La varietal verdejo se cultiva principalmente en la zona de DO Rueda en España.

El cultivo de la verdejo se va generalizando en 16 denominaciones de origen españolas, con una superficie total plantada con esta varietal que en nuestros días ronda las 19 000 hectáreas. Parece que el éxito del vino elaborado a partir de ella es imparable, tanto en el mercado local como en el extranjero. Las ventas ya superan las 80 millones de botellas al año, un volumen cinco veces mayor que hace diez años, y parece que los productores son firmes en su apuesta por seguir mejorando y creciendo.

La verdejo se considera como autóctona de las provincias Ávila, Segovia y Valladolid, que se sitúan en la altiplanicie con suaves relieves en la depresión formada por el río Duero, donde esta uva habita desde hace varios siglos. No se conoce con certeza su origen; sin embargo, se supone que fueron los mozárabes quienes la introdujeron en estas tierras a principios del milenio pasado.

Se trata de una variedad que se adapta bien a suelos poco fértiles. Tiene resistencia mediana a la sequía y muestra una mayor sensibilidad a las heladas primaverales así como al oídio. Es menos sensible al mildiu y a la podredumbre gris. El sistema de conducción utilizado para su cultivo es el libre con tronco bajo o el de espaldera. Es de porte horizontal, tronco vigoroso y racimos pequeños de compacidad media. Las hojas son pequeñas de forma pentagonal, con poca densidad de pelos tumbados entre los nervios. Las bayas son de tamaño pequeño a mediano con forma elíptica corta, de piel fina de color amarillo verdoso y pulpa jugosa incolora. Presenta gran concentración de compuestos fenólicos aromáticos que permiten obtener vinos frescos de buena carnosidad. 

Es de porte horizontal, tronco vigoroso y racimos pequeños de compacidad media

Por lo general, produce vinos intensamente aromáticos con cuerpo, de color amarillo verdoso con tono acerado. En nariz pueden destacar la amargura característica de la almendra. En boca presentan una riqueza de sabores intensos con notas a frutas de hueso y tropicales, así como matices herbáceos. La crianza en barrica aportará cremosidad y también sabores a nuez y miel.  El extracto es perceptible por su volumen que proyecta en boca un destello de originalidad.

Estos vinos vienen teniendo éxito a partir de los años setenta del siglo pasado, cuando su elaboración ha recibido nuevos impulsos por medio de investigaciones  tecnológicas y modernización de instalaciones de algunas bodegas (Marqués de Riscal fue la primera que instaló depósitos de acero inoxidable con control de temperaturas para condicionar mejor el proceso de vinificación). Desde aquel tiempo, el verdejo gana año por año galardones en concursos y recibe elogios de la prensa a nivel nacional y en el extranjero también.

La bodega Castelo de Medina se encuentra en Villaverde de Medina, Valladolid.

Uno de éstos es el Castelo de Medina Verdejo de la añada de 2016 (alcohol de 13,0 por ciento, acidez de 5,5 g/l, azúcar residual de 1,7 g/l, pH de 3,19), el cual ha sido distinguido por el jurado de la edición recién celebrada del afamado Citadelles du Vin (Burdeos, Francia) no solo con una Medalla de Oro sino también con el Prix Espécial de la FIJEV (Federación Internacional de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores). Con más de dos terceras partes de vinos extranjeros, este concurso es uno de mayor prestigio que encarna un verdadero emblema enológico a nivel mundial.

Esta bodega, que se sitúa en Villaverde de Medina, un pueblito  en el corazón de la DO Rueda en la provincia de Valladolid, fue fundada en 1996 y desde aquel entonces viene marcando su estilo de elaboración de vinos de alta calidad. Hoy cuenta con unas 180 hectáreas de viñedo, cuyo 60 por ciento es plantada con verdejo. Esto se asienta en un suelo de arcillas calcáreas sobre capas de arenas que se entremezclan con guijarros. Esta composición tiene decisiva importancia, así como también el microclima de ribera, que marcan el cultivo, fiel al terruño, de las seis variedades (verdejo, sauvignon blanc, viura, garnacha, tempranillo y syrah) con las cuales se trabaja. A partir de ellas se elabora 10 diferentes vinos (7 blancos, 1 rosado, 2 tintos) en su edificio principal de una arquitectura tradicional castellana que alberga también las instalaciones equipadas con tecnología avanzada apropiada. El espacio reservado para el añejamiento es una nave excavada que cuenta con más de seiscientas barricas de roble. El volumen del vino producido anualmente ronda los 10 000 hectolitros (la exportación representa alrededor de 30 por ciento del total).

La bodega Castelo de Medina cuenta con unas 180 hectáreas de viñedo cuyo 60 por ciento es plantada con verdejo.

Hay que resaltar que últimamente la generación joven de productores, motivados por la apertura de nuevos horizontes, están renovando con visión propia la oferta de vinos de alta calidad elaborados a partir de esta variedad también. Ellos quieren entender el lenguaje de cada planta y lograr que el vino hable en profundidad del terruño, amalgamando tradición local y tecnología puntera.

Cabe hacer mención también que desde hace una década se viene celebrando anualmente la Fiesta del Verdejo en La Seca, una población con unos mil habitantes situada en la parte central de la Meseta Castellana, que es rico en su pasado así como en su oferta enoturística. Forma parte de los destinos de la Ruta del Vino de Rueda, que abarca la provincia de Valladolid y está integrada por 13 municipios. En 2016 éstos registraron una cifra de 29 665 visitantes, lo que supone un incremento de 11,5 por ciento frente al año anterior. Para ellos la experiencia de degustar los vinos se completa con una excelente oferta gastronómica que incluye también el asado de lechazo, que es la cría de la oveja cuya alimentación es exclusivamente la leche materna, y que es preparado al horno de leña. El progreso redunda también en el aumento del número de las entidades asociadas, que hoy suman un total de 118 (casi el doble que hace tres años cuando ésta ha sido certificada).

Fotos: Cortesía de Castelo de Medina; VitiViniCultura.net, rutadelvinoderueda

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