Hay que ser francos. Cada vez que se compra un espirituoso, se piensa también en la manera de hacerlo más versátil, en las posibilidades que podría ofrecer, porque no todos tienen la costumbre de beber los espirituosos puros. Se acostumbra con el pisco, con el gin, con el vodka e incluso con los fermentados. La creatividad de consumidores y bartenders ha logrado estupendas combinaciones.

 


Pero en esta oportunidad se trata de un whisky escocés. En ese sentido, hay que superar de algún modo… más que superar, hay que diversificar el consumo de whisky dejando de pensar que necesariamente debe ser en las rocas o con agua, porque «así es lo demanda costumbre», pues se sabe que este cambio de criterio podría plantear  algún tipo de problema de mercado.

En ese supuesto parece ser muy apropiado para este tipo de propuestas dirigirse al mercado que está más acostumbrado a consumir más espirituosos que fermentados (como la cerveza), pero también ahí existe una segmentación más: quienes consumen espirituosos como cócteles y quienes beben espirituosos tal cual.

Este el caso de The Macallan: tanto sus Triple Cask de 12, 15 y 18 años, como en particular el Rare Cask, que por su complejidad reclaman ser consumidos de manera protagónica.

Estas son las razones.

Los Triple Cask

(Foto: The Macallan)

La combinación de tres tipos de barricas -en mayor porcentaje curadas en jerez- aportan al Triple Cask de 12 años aromas a fruta y a vainilla, así como buen balance de miel, roble y especias en boca.

En el caso del 15 años (conocido antes como Fine Oak), es un single malt de buen carácter, con aromas a rosa y canela. Sus sabores nos recuerdan al chocolate, naranja y pasas.

The Macallan 18 años, de color ámbar intenso, con aromas de chocolate y frutas tropicales, complementa los intensos sabores amaderados con toques cítricos.

El Rare Cask

(Foto: Facebook The Macallan)

Se sabe que, como parte del ralanzamiento de la marca en el Perú, en los próximos meses estará disponible el Rare Cask, una edición especial lanzada hace algunos años como parte de la colección The 1824 Master Series, del que también forma parte M Decanter, catalogado como el whisky más caro del mundo.

Las 16 barricas de roble distintas en que ha sido envejecido este single malt, le han otorgado un interesante color rojo caoba. En cuanto a los aromas, recuerdan a vainilla, manzanas, cítricos y especias. Los sutiles sabores a chocolate, cítricos y vainilla contrastan con la persistencia del roble y redundan en un final complejo y cálido.

Tanto en los Triple Cask como sobre todo el Rare Cask, son whiskies muy pensados, complejos en aromas y sabores y muy rigurosos en su elaboración. Consumirlo de manera simple repercutirá en un mejor disfrute de todos sus matices.

Print Friendly, PDF & Email