La región vinícola de Tokaj es indiscutiblemente la más prestigiosa de Hungría y su fama no se limita a la nacional sino también cuenta con considerable renombre en gran parte del mundo también. Su nombre de origen ancestral húngaro es «sinónimo» del Aszú, el emblemático vino natural dulce que cautiva a todos los enófilos y es muy apreciado históricamente debido a que su reputación viene perdurando a lo largo de los siglos.

Esta parte del país está rodeada de toda la magia y del encanto de sus viñedos, en donde se cultivan variedades autóctonas para la elaboración del néctar dorado de marcado carácter que refleja fielmente las cualidades singulares del terruño. Al hablar de sus valores patrimoniales, los húngaros no olvidan llamar la atención a que se trata del «vino de los reyes y rey de los vinos» que debe ser considerado como un célebre exponente del arte de hacer vino.

Por lo tanto, no resulta extraño que un destacado director de cine documental húngaro (Tamás Almási) haya posado su atención en llevar a la pantalla la historia de cómo los actores principales de la región no escatiman esfuerzos para salvaguardar los valores de este patrimonio universal.

A través de la intitulada «Oro liquido» cuatro renombrados productores narran sus reflexiones sobre los riesgos de la producción que guarda una relación intrínseca con la naturaleza y del trabajo duro que pone a prueba cada día a ellos para poder enfrentarlos. Se acuerda de la gloria del Tokaji Aszú y de los costos bien altos debido a que su elaboración meticulosa sigue siendo manual, desde la vid plantada en tierra privilegiada a la bodega con cava subterránea llena de historia.

Foto: ezustermek.hu, philatelia.hu

Una de las personalidades a quien está dada la oportunidad de expresar su opinión del pasado y del presente, es István Szepsy cuya figura es marcada por gran profesionalidad y pasión incondicional. Su carácter inquieto e innovador, con una clara visión que no le ha impedido experimentar con nuevo enfoque que paulatinamente está ganando terreno frente a la mentalidad conservadora.

A los diversos galardones obtenidos en su trayectoria profesional se suma la prestigiosa Medalla Walter Scheel que recién le ha sido otorgada como reconocimiento por » su papel significativo en la resurrección de una de las regiones vinícolas más notables del mundo». (En los años anteriores esta distinción ha sido conferida a tan ilustres personalidades como Angelo Gaia y Pierre-Emmanuel Taittinger, entre otras.)

Puede ver aquí el trailer oficial del documental:

Hace algunos años La Casa de la Moneda de Hungría (Magyar Penzvero) ha lanzado al mercado varias medallas conmemorativas dedicadas a una selección de regiones vinícolas del país en formatos diseñados para que reflejen la tipicidad del paisaje de viñedos así como transmiten simbólicamente su tradición e historia.

Una de éstas es dedicada a Tokaj y sigue teniendo un valor especial para los coleccionistas. Esta moneda ha sido acuñada en plata fina de 999/000; tiene diámetro de 42,5 mm y 31,1 gramos de peso. El anverso muestra la denominación de la región con la imagen del centro del pueblo con el mismo nombre y en el reverso aparecen botellas tradicionales cubiertas por la capa del hongo noble de la cava.

Fotos: autor; ezustermek.hu, philatelia.hu

Recientemente, la misma entidad emisora húngara ha puesto a la venta el estuche de colección de su nueva serie de monedas en circulación acuñadas en 2019 que incluye piezas de todas las denominaciones y también una conmemorativa dedicada a la región de Tokaj que la evoca como un tesoro altamente valorado del país.

En la parte del anverso de ésta, se observa un racimo de uva en la vid con bayas botrytizadas y hojas, en el reverso se ve la imagen de la «aldea de cavas subterráneas» de Hercegkút que es una atracción singular para enoturistas (diámetro: 29,2 mm, peso: 9,2 g, tiraje: 2.000 ejemplares). En el diseño de la envoltura para guardarlas se ha usado imágenes del entorno rural donde los pueblos están llenos de encanto y la belleza de la naturaleza está teñida de viñedos cultivados con esmero.

Fotos: autor; ezustermek.hu, philatelia.hu

También vale la pena recordar que hace tres décadas El Correo de Hungría (Magyar Posta) ha empezado a emitir la serie de sellos postales de uso corriente que se dedica a las regiones vinícolas. Cada uno recoge la imagen de un racimo de uva originaria de la zona productora que en el sello domina con sus proporciones y de un panorama rural o urbano característico del respectivo lugar.

En aquello que rinde homenaje a la de Tokaj (año de emisión: 1990) se reproduce la foto de un racimo de la furmint y el pueblito mismo. Otro sello que fue emitido en 2008 como parte de la serie «Sitios Patrimonio de la Humanidad en Hungría” presenta también imágenes de esta región con paisaje de lomas plantadas de viñedos y la capilla emblemática en Tarcal y el barrio de cavas tradicionales en Tolcsva, dos pueblitos que se posicionan como referentes de preservar y fomentar las tradiciones locales captando así una clientela específica de enoturismo.

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