Escribe Dr. József Kosárka /Desde Evora, Portugal especial para LYG

 

En el amplio abánico de variedades que se ofrece en el mundo hay varias a partir de las cuales se elabora vinos cuya comercialización se ve restringida debido a que requieren de condiciones particulares de cultivo o simplemente se quedan desconocidas porque la superficie de sus plantaciones se limita prácticamente a una sola región y no sobresalen por su nivel de calidad. Muchas de éstas no merecen mucha atención particular porque son muy escasas, o si abundan en algún lugar, la falta de cualidades positivas perjudica su reputación. Casi con toda certeza, una de las excepciones es la blanca Antão Vaz que se considera una autóctona portuguesa y se localiza principalmente en el Alentejo, donde últimamente da lugar a muy buenos vinos con características particulares que honran su cuna expresando genuinamente el potencial tanto de la variedad como del terruño.

Esta región histórica se sitúa en la parte centro-sur del país lusitano y en gran parte es formada por llanuras que dan paso a suaves colinas. El paisaje es dominado por extensas y variadas plantaciones (olivo, alcornoque, uva) que durante largo tiempo han venido siendo una de las fuentes principales de algún ingreso de la mayor parte de la población. Al respecto, se puede referir a la emblemática novela “Levantado del suelo” de José Saramago, galardonado en 1998 con el Premio Nobel de literatura, que relata la historia de un grupo de campesinos pobres de un pueblo de Alentejo que trabaja diariamente para extraer del suelo el fruto de una tierra que no es suya y cuyos “esfuerzo y cansancio sólo valen lo necesario para volver al día siguiente para la jornada”.

La Plaza de Giraldo se sitúa en el centro de Evora (Foto: VisitPortugal.com)

Si uno visita este lugar hoy día seguramente tiene grandes expectativas en torno a observar el desarrollo durante las últimas décadas y en particular a la situación del campo actual. Al recorrerlo y obtener una impresión de primera mano de los notorios avances en el sector rural, tiene que darse plena cuenta de los trascendentes cambios ocurridos que dejan el pasado atrás y al mismo tiempo indican un futuro aún más prometedor. Se nota que la industria vitivinícola sobrelleva una de las transformaciones más profundas y aceleradas dando un salto con respecto a la reorientación hacia el producir vinos de alta calidad.

En la actualidad, la superficie de cultivo se extiende por alrededor de 23 mil hectáreas de viñedo. En 2016 a partir de las uvas cosechadas en ésta, unos 270 productores han elaborado 1 millón 95 mil hectolitros de vino (promedio de las últimas cinco campañas: 1 millón 118 mil hectolitros) que representa el 15.3 por ciento de la total nacional. La mayor parte de esta cantidad (tintos: 78 por ciento, blancos: 10 por ciento, rosados: 2 por ciento) es producida y comercializada por seis cooperativas, mientras siguen quedando algunas pequeñas bodegas también que llevan años haciendo vino tal y como sus antepasados lo elaboraban.

La participación de las categorías de Denominação de Origem Protegida/Alentejo e Indicação Geográfica Protegida/Alentejana en 2016 ha sido 53 por ciento y 39 por ciento, respectivamente (sin DOP/IGP: 8 por ciento). Estas denominaciones abarcan las subregiones de Borba, Évora, Granja-Amareleja, Moura, Portalegre, Redondo, Reguengos y Vidigueira en las cuales el clima se caracteriza por condiciones mediterráneas secas y el suelo esta formado a partir de varios tipos de rocas y también de arenosos gruesos asi como de pizarras arcillosas. Se destacan las variedades autóctonas como, además de la antão vaz, las arinto y roupeiro (blancas) y las aragonez, castelão y alicante bouschet (rojas) que deben cubrir al menos el 75 por ciento del vino clasificado, así como varias de las conocidas internacionalmente (chardonnay, sauvignon blanc, viognier; cabernet sauvignon, merlot y syrah) permitiendo solo hasta un 25 por ciento de su aporte en el corte. Las bodegas alentejanas exportan anualmente un 15 por ciento de la producción total -la venta al exterior muestra un crecimiento de 21.8 por ciento en el volumen de enero a septiembre del presente respecto al mismo periodo del anterior-.

En 1986 Evora fue declarada Patrimonio de la Humanidad

No se incurre en ninguna exageración al afirmar que el vino elaborado a partir de la antão vaz, cuya superficie de cultivo en el Alentejo alcanza las 2 mil hectáreas, está catapultando a la fama debido a que cada vez hay más bodegas que trabajan con esmero en lograr la mejor calidad, cuidando con gran atención cada uno de los eslabones de la cadena de producción.

En cuanto a las características ampelográficas, se trata de una vid de vigor medio y buena productividad que se adapta bien – con elevada resistencia a la sequía – al clima caliente- y madura muy bien. La hoja adulta tiene un tamaño mediano, es cuneiforme, con cinco lóbulos, dientes cortos y senos laterales abiertos. El racimo es mediano y compacto con pedúnculo corto de forma cilindro-cónico. La baya tiene forma redonda, tamaño pequeño a mediano, color amarillo verdoso, piel fina y pulpa de consistencia media. Sus vinos elaborados con un manejo delicado suelen tener color dorado atractivo con reflejos verdosos, en nariz provocan fuerte impacto aromático con notas dominantes de las frutas blancas maduras y de cítricos, en boca son consistentes mostrando gran riqueza en su textura e intensidad de sabores así como untuosidad. Gozan de un buen equilibrio en el paladar y llevan a un largo final persistente con buena acidez -sus cualidades hacen de este un vino particular a la hora de dar mayor complejidad a las mezclas con el arinto, otro emblemático de la región-.

La antão vaz es una uva que se adapta bien al clima caliente (Foto:  Quinta do Quetzal)

Un ejemplo claro se da en el Quetzal Reserva 2013 (100 por ciento antão vaz ) cuya tipicidad varietal florece en todas sus características. La vendimia se ha realizado cuando la madurez de las uvas era idónea. Una vez que éstas han sido estrujadas, se ha aplicado la clarificación estática del mosto con una duración máxima de 72 horas. La fermentación ha sido llevado a cabo en 30 días a una temperatura de unos 15 grados centígrados en barricas nuevas de roble francés y americano. La crianza ha durado ocho meses con battonage semanal de sus lías. Esto (alcohol: 13.5 por ciento, acidez: 4.70 g/l, azúcar residual: 0,50 g/l, pH: 3,49) representa un muy alto nivel de elaboración con detalles en cada uno de los procesos de cultivo de la vid y de vinificación. Es de un intenso color, exótico en nariz (frutas tropicales y almendra) con desenvoltura en su paso por boca (sabor de cítricos, sensación aterciopelada, largo acabado).

La Quinta do Quetzal es una bodega familiar que se ha fundado en 2006 y se encuentra en los alrededores de Vidigueira que gozan de un microclima suave y se asientan tradicionalmente sobre la antão vaz. Esta supone un 20 por ciento de la superficie de sus plantaciones que ocupan 45 hectáreas, en las cuales se cultiva nueve variedades (tres blancas y seis tintas) a partir de las cuales se elabora ocho diferentes vinos (cuatro blancos y cuatro tintos). La producción media anual de vino es de unas 250 mil botellas.

La Quinta do Quetzal es una bodega familiar que se encuentra en los alrededores de Vidigueira. (Foto: Quinta do Quetzal)

Últimamente, la Ruta de Vinos del Alentejo viene convirtiéndose en un destino enoturístico consolidado donde pasado y presente se unen y que no es sólo paisaje y monumentos sino también vitivinicultura desarrollada con una oferta bien variada. A los visitantes les espera un buen número de bodegas preparadas para este tipo de actividades en las cuales tanto la gama de vinos tradicionales o de nueva factura como la hospitalidad de quienes se encargan de ofrecerlos son excelentes.

Merece la pena una visita a Evora cuyo origen se remonta a la época romana y que todavía conserva en su centro histórico vestigios de diversas civilizaciones y culturas de los siglos pasados. En 1986 ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. El corazón de la ciudad es la Plaza de Giraldo que se sitúa en el centro de la zona amurrallada y es un lugar ideal para poder distraerse después de haber visitado las bodegas cercanas admirando la belleza arquitectónica y viendo a la gente que la llena.

 

Fotos: autor; cortesía de Quinta do Quetzal; visitportugal.com
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